Ferretería a domicilio
El almacén, en tu teléfono.
Mira todo lo que hay con su precio, arma el pedido y dinos dónde dejarlo. Te lo llevamos y lo pagas cuando lo recibas.
Sin tarjetas, sin suscripción y sin publicidad.
Cómo funciona
Cuatro pasos, y ninguno más.
No hay nada que aprender. Si sabes pedir por teléfono, esto es lo mismo con la lista delante.
Mira qué hay
El catálogo entero con foto, precio y si queda. Por categorías o buscando.
Arma el pedido
El botón de añadir está dentro de cada artículo. No hay que ir a otra pantalla.
Señala dónde
Mueves el mapa hasta la puerta y escribes la referencia. Nada de calle y número.
Paga al recibir
Llega a tu puerta y se cobra allí, en efectivo. La app no pide tarjeta.
La dirección
Un mapa, no un formulario.
En Santo Domingo media ciudad no tiene número de puerta y el nombre de la calle se repite entre barrios. Lo que sirve para llegar es el punto.
- Mueves el mapa hasta la puerta y listo. Sin calle, sin número, sin sector.
- Añades la referencia que de verdad usa el motoconcho: «portón negro, al lado del colmado».
- Sirve para una obra tanto como para una casa. Un solar sin construir también es un punto.
Después de pedir
Sabes en qué va sin llamar a nadie.
El pedido tiene un número que se dicta por teléfono y cuatro estados que se entienden sin explicación.
- Un aviso en cada paso: cuando lo recibimos, cuando lo preparamos y cuando sale.
- El total, a la vista desde el primer momento. Es lo que hay que tener en la mano al abrir.
- El chat va dentro del pedido y contesta el almacén. No hay que explicar de nuevo cuál era.
Cómo está hecha
Pensada para quien no usa apps.
Nuestro cliente pide cemento por WhatsApp, contesta llamadas y usa el teléfono para tres cosas. Eso no es una nota de tono: quita gestos, sube números y reescribe botones.
Nada se descubre
Sin deslizar para borrar, sin mantener pulsado, sin menús de tres puntos. Todo lo que se puede hacer está escrito en un botón que se ve.
Un icono nunca va solo
Siempre con su palabra al lado: «Quitar», «Contáctanos», «Ver el pedido». Adivinar un símbolo no es una función.
Botones grandes de verdad
Cincuenta y seis puntos de alto, y sesenta la acción principal. Se toca con el pulgar, de pie y sin puntería.
El botón dice el resultado
«Pedir 4 artículos», «Sí, cancelar el pedido». Nunca «Aceptar» a secas, que no dice a qué.
Sin vocabulario de app
No hay «checkout», ni «sesión», ni «sincronizar». Se dice pedido, entrar y actualizar la lista.
Se navega señalando
Las categorías van con foto y antes que el buscador. En una ferretería el mismo artículo tiene tres nombres.
Preguntas
Lo que casi siempre nos preguntan.
¿Hay que pagar por adelantado?
No. La app no pide tarjeta ni datos bancarios: no hay ningún cobro dentro de ella. El total del pedido se paga en efectivo a quien te lo entrega, en el momento de recibirlo.
¿Cuánto tarda en llegar?
Depende del tráfico y de la carga del almacén, así que no prometemos una hora exacta. Lo que sí hacemos es avisarte en cada paso: cuando lo recibimos, cuando empezamos a prepararlo y cuando sale de camino.
No sé la dirección exacta. ¿Sirve igual?
Sirve, y es a propósito. En media ciudad no hay número de puerta y el nombre de la calle se repite entre barrios. Por eso la dirección se marca en el mapa y se acompaña de una referencia escrita: «portón negro, al lado del colmado».
¿Puedo cancelar un pedido?
Sí, desde la propia app y sin dar explicaciones, mientras siga en «Recibido». Cuando el almacén ya lo aceptó y está preparándolo, escríbenos por el chat y lo resolvemos.
¿Y si me equivoco al pedir?
Mientras el pedido siga en «Recibido» puedes editarlo desde la app. Después, el chat de atención está dentro de la app y contesta una persona del almacén, no un robot.
¿Hace falta crear una cuenta?
Para mirar el catálogo no. Para pedir sí, porque hace falta un nombre y un teléfono al que llamar cuando el repartidor esté en la puerta. Puedes entrar con tu correo, con Apple o con Google.
Pide lo del almacén sin salir de la obra.
Descárgala, mira los precios y decide después. No hace falta cuenta para mirar.